| Crónica // FESTIVAL TAP "LA CRÍTICA MUSICAL" - Terraza Shandala, La Peraleda (Toledo) - 22/6/2012 |
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El sofocante calor vivido por los presentes en la toledana terraza Shandala no impidió a nadie disfrutar el pasado viernes, 22 de junio, de una excelente velada de heavy rock. La Peraleda estaba de fiesta gracias a La Crítica Musical que, en colaboración con la prestigiosa agencia Top Artist Promotion, y dentro del inmejorable marco delineado por sus I Jornadas Culturales, ofrecía de manera gratuita un festival para todos los convecinos del municipio manchego. ¿El objetivo? Disfrutar de nuestra música en una localidad en la que cada vez son menos las ofertas, pero en la cual existe una buena dosis de fiel demanda. Además, la ilusión con la que arrancaba esta iniciativa era la de ayudar en su difusión a las bandas jóvenes, tanto locales como visitantes, que luchan por abrirse un hueco en el panorama musical aún en estos tiempos tan difíciles. El cartel, muy variado en cuanto a estilos, lo abrían los madrileños NOSTALGHIA, que al caer la tarde, a eso de las 20:30, saltaban al escenario a repartir su mejor rock alternativo. Después de la intro sonaba Cielo y mar, que junto a Antes de volver nos permitió saborear sus influencias americanas de los '90.
Antes de que tocasen Tribal, me preguntaba cuánto tardaría el grupo en atacar directamente con los temas de su EP "Quizá nos oyen", publicado el pasado mes de diciembre. No se hicieron esperar, y fueron cuatro los rescatados de este trabajo, siendo el primero de ellos ¿Por qué?. Con una base rítmica sencilla y melancólica, la voz de Ricardo trasladaba al respetable al punto exacto en el que poder sorprenderle con el corte que da nombre al EP, de comienzo vigoroso. La grungera Volver, seguida de una pieza instrumental, enfilaba la recta final de su repertorio.
Repertorio que se cerraba con Gritar, suspirar, indispensable en cualquier directo de NOSTALGHIA que se precie, y la canción con la cual comparten nombre, que tampoco puede faltar. El punto y final de su actuación llegaba de la mano de El mar, composición que ya servía de broche a "Quizá nos oyen", y que fue capaz de animar con su encanto y sus múltiples matices a un público que seguía aumentando de cara a una noche que acababa de empezar. Aún brillaba el sol cuando la siguiente banda salía a escena. Era el turno de ACEDÍA, una formación que lleva hasta su máximo exponente el calificativo de "joven", teniendo todos sus componentes entre 16 y 18 años. Pero no os dejéis engañar por su edad, ya que estos muchachos saben más que bien cómo hacer saltar a las masas.
Compases de BOIKOT y su Korsakov presentaban a los navahermoseños ante los allí reunidos. Como hasta ahora venía siendo habitual en sus conciertos, los chicos prepararon para la ocasión un setlist excepcional basado en grandes éxitos del punk y el rock urbano. Entre otras, pudimos escuchar Alimañas (ENVIDIA KOTXINA), Txus (LA POLLA RECORDS) y Cuando nada vale nada, de SOZIEDAD ALKOHÓLIKA, que sonó potente como pocas. Pero si antes he escrito "como hasta ahora venía siendo habitual", desde luego no es algo que haya dicho por decir. Y es que ACEDÍA están preparando ya sus propios temas, con los que dentro de nada deleitarán a sus seguidores en vivo. Nosotros tuvimos la suerte de escuchar dos de ellos, titulados Maltrato y crueldad y Entxotxao. Estas canciones, entre las que se coló el Sexo en la calle de LOS DE MARRAS, sorprendieron a los viejos conocidos de la banda, ya que sin salirse de unas letras reivindicativas, que denuncian la realidad cruel y deshumanizada en que vivimos, sí que viran hacia territorios musicales muy diferentes. Lejos de sus referentes más directos, de adrenalina en vena y tralla callejera, el cuarteto se ha lanzado a investigar las vertientes más creativas del metal y el rock alternativo. Y el resultado merece la pena.
¡AH! Tampoco quiero entrar, en esta crónica, en la eterna polémica de qué versión de Kualkier día es mejor, si la de BOIKOT o la original de PIPERRAK. Yo, visto lo visto, me quedo de largo con la de ACEDÍA, que se despidieron de todos con Vicio, de REINCIDENTES. Así, firmaban una actuación que, sin llegar a ser de las mejores, dejó patente más que ninguna el futuro que estos jóvenes tienen por delante. Tras un rapidísimo cambio de equipo, y con las temperaturas dándonos finalmente una tregua, llegaba la hora de que Baldo, Juanan, Chux, Pereda y Chino hicieran saber a todos quiénes son LA ESPERA. ¿Y qué mejor forma de hacerlo que con su canción homónima? Por si esto fuera poco, la base urbana que caracteriza a dicha composición recogía a las mil maravillas el testigo dejado por los de Navahermosa.
Estos albaceteños practican un rock clásico muy en la línea de BURNING, ILEGALES o PLATERO Y TÚ, como corroboraron al continuar con una versión de El roce de tu cuerpo. La calma vino con Es por ti... roto, una canción preciosa y que interpretaron a la perfección; tanto, que no eché de menos la voz de Serafín Zubiri, quien les acompaña en este corte de su álbum "Con Luces y Sombras". Lo mismo ocurrió con la viva Yo quiero rock & roll, que en su versión de estudio cuenta con la armónica de Carlos Biosca. Antes, nos inundaron con su faceta más jovial y distendida con el medio tiempo Que la luna no me engañe.
Entre sus propios temas, sacados directamente de su último lanzamiento, dejaron caer alguna otra versión para evitar que nos enfriásemos una vez caído el sol. Una de ellas, la de Dolores se llamaba Lola (LOS SUAVES), protagonizó uno de los momentazos de la noche. En él, Baldo sacó a cantar de entre los asistentes a Santi, vocalista de ACEDÍA, marcándose un dueto improvisado que, por lo genial de su resultado, parecía ensayado de toda la vida.
El ritmo vacilón de La fiebre eléctrica, y la dureza en el sonido de Con luces y sombras (con un Baldo inconmensurable a las voces), nos trajeron acto seguido el tema de FITO Y FITIPALDIS Trozos de cristal, con el que la banda parecía estar terminando. Pero solo parecía, porque lo que hicieron, después de tocar El que cabalga solo (que me recordó un poco a LA FRONTERA) y Manuela canta saetas (de MAREA), fue sorprendernos con un bis. Está claro que la experiencia es un grado, y las tablas se notan. ¡Menudo final nos regalaron los de Albacete! Toda una declaración de intenciones su No hay tregua de BARRICADA, que revolucionó a sus espectadores justo antes de arrancar Buscando en la basura, de LA FUGA.
Ciertamente, si algo me dejaron estos chicos fueron ganas de más. Eché de menos su No hagas planes en septiembre (elegido himno oficial de las ferias de su municipio), si bien, como es lógico, el contexto no era el más adecuado. En mi opinión, LA ESPERA se convirtieron por méritos propios en los reyes de la noche, dejando el listón muy alto para PENUMBRA.
Siendo ya noche cerrada, lo lógico era suponer que, respecto a la afluencia, estaba "todo el pescado vendido"... Así que imaginad cuál sería mi sorpresa al comprobar que, una vez salieron a escena los locales, bien pasadas las 23h., el nivel de público aumentó considerablemente. No se puede decir que los toledanos lo tuvieran precisamente fácil. La salida de David, su anterior batería, les ha tenido casi un año completo de parón, durante el cual se han dedicado a pulir los detalles que menos les convencían de sus temas. Por lo tanto, de algún modo este concierto suponía para PENUMBRA el comienzo de una nueva etapa, con Jorge a las baquetas y unos temas mejorados. Si estuvisteis allí, estaréis de acuerdo conmigo en que lo dieron todo.
La banda interpretó para nosotros todos y cada uno de los cortes que componen su maqueta "La Última Herida". Algunos de ellos, como Sin Dios o En vuestro nombre, podéis escucharlos por la red. Solo así (además de en sus directos) podréis haceros una idea del sonido tan personal que esgrime esta formación; un metal crudo y oscuro pero que no descuida la melodía, como demuestran sus cuidadas teclas y unos riffs que en ocasiones rememoran a los suecos IN FLAMES (especialmente desde sus inicios hasta "Clayman"). Si ya me pareció de agradecer el tener la oportunidad de escuchar algunas de sus composiciones que todavía desconocía (como Sombra animal o Mi rabia, tu bondad), mucho más me alegró saber que íbamos a presenciar el estreno de Destino, canción que habla del modo en que tratamos a nuestro planeta. Desde aquí les animo a que la hagan pública en su versión de estudio cuanto antes, porque encantará a sus seguidores.
Tampoco se quedaron cortos a la hora de animar a los congregados en Shandala; a sus diversas colaboraciones (entre las que destacó sobremanera la de Héctor, de EVENCORE, con sus imponentes guturales), hay que añadir las dos versiones que descargaron para el gozo de todos. Por un lado, Irae Dei, todo un trallazo de los metaleros gaditanos SAUROM; por el otro, Enter Sandman, clásico entre los clásicos que no precisa presentación, con el que quedaban clausuradas su actuación y la velada. En definitiva, una noche para el recuerdo que, espero, será la primera de muchas otras ofrecidas por esta gran casa que es La Crítica Musical. Un festival en el que el compañerismo y el buen rollo estuvieron presentes en todo momento, así como el amor por la buena música y la pasión y el empeño que los grupos más jóvenes vuelcan en su trabajo para salir adelante y llegar hasta el último de los rincones. ¡El siguiente ya!
Crónica: Capersoli |



































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