| Crónica // SANTELMO + ALHÁNDAL + LEITHIAN - Rock City (Almàssera, Valencia) - 21 de enero de 2012 |
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Por primera vez, y gracias a las nuevas tecnologías, conseguimos llegar puntuales a nuestra cita con el heavy rock de la valenciana sala Rock City (Almàssera). O casi puntuales. A las 21:00 bajábamos del coche, estando programada la apertura de puertas treinta minutos antes. Como ya viene siendo costumbre, la bajísima afluencia llevó a la organización a iniciar el evento alrededor de las nueve y media de la noche.
Los primeros en salir a tocar fueron los jóvenes Leithian, banda con un único disco en el mercado (aunque pronto serán dos) que con apenas media docenita de canciones tuvieron que demostrar su buen hacer.
Los de Gandía empezaron con "Corazón de Piedra", una buena carta de presentación ya que comienza suave para, progresivamente, dar paso a su power-metalero doble bombo.
Entre otras, sonaron "La Sombra del Miedo", "Destino sin rumbo" y "Voces de libertad", tema que da nombre a su debut, y con el que pusieron toda la carne en el asador antes de despedirse del público.
A destacar, la entrega absoluta que en todo momento demostró su batería, Lorenzo, que no dejaba de animar desde atrás inundando a todos con su energía, y las cualidades vocales de José, del que se nota que no teme a nada, ni siquiera a los alaridos más estratosféricos. Prometo seguirles la pista.
Lo que dura un cigarro fue lo que tardaron en pisar el escenario los malagueños Alhándal. Anteriormente conocidos como TYR, llegaban a la capital del Turia en plena gira de presentación de su álbum "Raíces", en el que rinden homenaje a las bandas pioneras de Andalucía de finales de los '70. Si hay una palabra con la que puedo calificar su actuación, esa es "insuficiente", y no hablo de su evaluación. Insuficiente fue el tiempo que pudimos disfrutar del excepcional directo de esta banda.
Arrancaban con "Hipokrisia", tema que daba título al segundo trabajo editado con su antiguo nombre. De inmediato, todos los presentes quedamos sorprendidos por el dominio de la escena que exhibían Yiyi y los suyos. Ya nos tenían en el bote. Pero mayor fue la sorpresa cuando, una vez terminada esta canción, el vocalista confesaba estar acatarrado. Ciertamente se le notaba, y bastante, cuando hablaba con el respetable entre temas, aunque nadie lo habría dicho tan solo viéndole cantar.
Tras esto se retiraba unos momentos, dejando que comenzase la parte instrumental de "Paseando por la mezquita", eterno clásico de Medina Azahara. A su regreso, y siendo este un tema tranquilo, terminó de caldear el ambiente de una Rock City con demasiado espacio entre asistente y asistente.
Otro tema rescatado de sus tiempos como TYR fue "Eva", y junto a "Reyes de la Creación" (tema propio incluido en "Raíces") sirvieron para destapar la caja de sorpresas que es su frontman. Pletórico, exultante estaba Yiyi, dándolo todo con cada compás. Sus maneras sobre el escenario te traen a la mente inevitablemente a artistas de la talla de Mercury o Jagger, por sus movimientos, sus gestos, su forma de transmitir tan intensa.
Así pasábamos el ecuador de su actuación, y llegaban los platos fuertes. Con "Agradecido", de Rosendo, contagiaron al público de su alegría y su buen rollo. Mi acompañante me comentó durante su interpretación: "¡Qué bien se lo pasan!". Y así era, efectivamente. Una parte fundamental en un directo es disfrutar con lo que haces, ya que, de lo contrario, difícilmente podrás hacer disfrutar a quien te observe. Y los de Málaga nos hicieron disfrutar, y mucho.
El siguiente bombazo fue "No tengo na", de Tabletom, momento en el que Yiyi aprovechó para dedicar unas palabras a la memoria de Roberto González Vázquez, más conocido como 'Rockberto', fallecido el pasado mes de junio. Su estribillo cachondo a la par que pegadizo fue empleado para presentación de los miembros de la banda.
Por desgracia, alcanzado este punto álgido de la noche, el repertorio tocaba a su fin. Y fueron "Grial III" (otra gran composición de "Hipokrisia") y "En el lago", de Triana, las canciones que rubricaron su paso por Valencia alrededor de las 23:15.
Ganas de más fue lo que me dejaron, y espero algún día poder volver a verles en eléctrico como cabezas de cartel, que es el puesto que merecen. Bastante más que los de Alhándal tardaron en salir a escena los anfitriones de la velada, dado que los técnicos hubieron de retirar por completo el equipo e instalar el de Santelmo. Elevada expectación era la mía ante la presentación de Nacho Ruiz como nuevo vocalista de la banda de Jerónimo Ramiro (ex Saratoga, ex Santa). Seguidor de su trabajo con Perfect Smile, no sabía hasta qué punto su portentosa voz encajaría con los temas defendidos en el pasado por Manuel Escudero. Pasadas las 23:30 recibí la esperada respuesta.
Habiendo escuchado tanto su álbum debut, teniendo tan interiorizados los temas del primer compacto, debo reconocer que "Los creyentes" me sonaba rara. El grupo funcionaba, pero en mi cabeza era inevitable anticipar las frases de Nacho con el timbre de Manuel. Pero esa sensación apenas duró un par de minutos. Con la enlazada "Pídeselo a Dios" ya estábamos todos coreando las letras como si su nuevo componente hubiera estado con ellos desde el principio.
Esto no quita que, como es lógico, se deban realizar los inevitables ajustes. La tendencia natural de Nacho a cantar en tonos más altos que los de su predecesor obliga a adaptar los temas para su mayor comodidad vocal. Sin embargo, como ya he dicho, toda diferencia irá siendo borrada (o sustituida) con el paso del tiempo, y eso si no nos ayudan lanzando en el futuro algunos temas regrabados. Tiempo al tiempo.
Algunos problemas tuvieron con "Ángel y Demonio", canción en la que el quinteto sonaba a destiempo durante su primera mitad. Una vez recuperada la normalidad, siguieron con "Si tú quisieras", una de las grandes triunfadoras de su repertorio aquella noche.
No obstante una de mis favoritas fue "La Tempestad". ¡Qué bien suena en directo! Se trata de una composición que ya conocía gracias al avance hecho público para presentar a Ronnie Romero, vocalista que sustituyó a Escudero en primer lugar. Maravillado se quedó un servidor ante la facilidad con la que "el recién llegado" la hizo suya, brillando con luz propia sobre el conjunto.
Una vez finalizada "Años de plomo y fuego", y con aproximadamente medio setlist a las espaldas, me sorprendió ver que el público no se acercaba al escenario como es habitual. Quizá por la altura de la tarima, y al no haber problemas de visibilidad (a causa de la baja asistencia), los allí congregados se mantenían a una distancia de entre 3 y 5 metros de la formación.
Después de una, en mi opinión, desafortunada "Daría lo que fuera" (por las cuestiones de ajuste vocal que comentaba anteriormente), Santelmo nos deleitaban con la pieza instrumental titulada "Uclés". Efectiva, sirvió de descanso para la voz del grupo. Durante la misma pudimos ver a un Jero que, sonando de manera correcta, evitaba (seguramente con premeditación) los derroches de virtuosismo o protagonismo de los que suelen hacer gala los guitarristas de su nivel y trayectoria.
A su regreso, Nacho introducía "Ana y el verdugo", corte de su próximo álbum que pudimos escuchar en primicia. Y las opiniones fueron dispares, ya que se trata de un tema muy complejo, cargado a nivel de melodía y cambios, que sin duda será mucho más disfrutable en directo cuando se haya popularizado su versión de estudio.
A partir de ese instante, la actuación de Jero y los suyos no dejó de ganar puntos y más puntos, en una indiscutible línea ascendente de calidad. Empezando por el impresionante "duelo" guitarra/voz con que nos dejaron clavados (enorme potencial el que encierra este chico en su garganta) hasta la reinterpretación de "Bosque de hojas muertas" con agudo inicial inesperado pero tremendamente poderoso, pasando por una "Hijos de la Madre Tierra" en la que Nacho consiguió hacernos cantar a todos, jugando con él incluso sin música.
Aprovechando el inciso previo al sprint final, realizaron las pertinentes presentaciones, en las que los otros cuatro miembros de la banda destacaron el papel fundamental que juega en ella el veterano Jero. Tras ellas comenzó a sonar un tema que había sido ya demandado a lo largo de su concierto por algunos de los allí presentes: "Junio del 44" (no por nada Nacho la introdujo al grito de "¡Ahora sí!"). Seguramente sea la canción que mejor se adapte a las cualidades del nuevo vocalista, teniendo en cuenta que ya fue pensada para una bestia (nunca mejor dicho) parda como es Leo Jiménez (ex Saratoga).
Pasaba una hora de la medianoche cuando su versión del clásico inmortal de Helloween "I Want Out" (en el que Nacho cantaba hasta los reverbs de la canción original) echaba el cierre a una buena noche de heavy rock, muy variada, y con tantos gratos descubrimientos que me alegro de no haber faltado.
Crónica y fotos: Pott |







































































Comentarios
Efectivamente, se trataba del primer concierto de Iván a las baquetas (tras su incorporación a la banda el pasado mes de octubre). No obstante, como explico en la propia crónica, mi expectación particular, personal e intransferible, iba dirigida a la nueva voz del grupo. Si bien Nacho había dado ya varios conciertos con la formación, era la primera vez que venían a Valencia (si estuviste allí, recordarás sus palabras durante las presentaciones: "¡A mí no me conocéis!"), y mi primer encuentro con él en directo.
En otras palabras, en un artículo tan extenso, con tres bandas en cartel con trayectorias y estilos musicales diferentes, lo que tú llamas desinformación para mí es una diferencia de intereses.
En cualquier caso, muchas gracias por ayudarnos a enriquecer la crónica con ese dato pasado por alto.
Un saludo!
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