| Crónica // THE RIGHT ONS + THE ROYAL SUITE - Porta Caeli (Valladolid) - 19 de enero de 2012 |
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Hablar de THE RIGHT ONS es sinónimo de Rock y buen rollo. Una de las bandas efervescentes de la escena nacional hizo escala en Valladolid la noche del 19 de enero en la sala Porta Caeli para demostrar nuevamente que sus directos son sinceros. El enganche de seguidores va en aumento de forma bien justificada: es inevitable no dejarte llevar en uno de sus conciertos por sus diversos ritmos enmarcados bajo la amplitud del sonido Rock.
A las 22:15h dio comienzo la actuación del grupo local THE ROYAL SUITE, formación vallisoletana de Garage Pop que amenizó la espera del grupo cabeza de cartel aportando diez temas en castellano.
Algunas de las canciones elegidas fueron “En La Punta de mi Lengua” de Los York’s –grupo Peruano de mediados de los 60-, la versión de “Jumpin’ Jack Flash” que hizo en su día la banda catalana “Los Salvajes” y una curiosa versión del mítico tema de Raphael “Mi Gran Noche”, elegida como despedida, entre otros.
Un buen aperitivo para ir abriendo el apetito y las ganas de Rock. A las 23h llegó el momento esperado.
Comenzaron con “Shake”, tema potente y perfecto para dejar claro sus intenciones de no vernos quietos ni un segundo y tampoco ellos, ya que tocaron sin pausa otros tres temas más: “Pretty Slick” -con grandes coros a tres voces-, “Easy if you Try” –con rascada de guitarra eléctrica contra el pie del micrófono incluida- y “Take It Easy” –con un excelente desarrollo de la melodía del teclado-. Cuatro primeras canciones que sonaron enlazadas entre sí con un público entregadísimo bailándolas todas y los más tranquilos, al menos, cabeceándolas.
Es difícil verlos sobre el escenario y escuchar sus composiciones sin mover al menos la mano sobre el pantalón para marcar el ritmo y al final, aún siendo una persona que casi nunca baila (mi caso) terminas moviendo enérgicamente el cuerpo entero; esa es la mejor respuesta que un público puede ofrecer a una banda en directo, a parte de los aplausos, y estos cinco magníficos lo consiguieron casi nada más empezar.
Pararon, por fin, antes de la quinta canción; se presentaron formalmente y siguieron con “Long Road”, una pieza con muy buenos cambios de ritmo y una gran parte instrumental. Después sonó enlazada con “A Subtle Hint”, esta con “The Right Song” y esta a su vez unida a “That’s New York”.
Hay que recobrar el aliento así que pararon y en seguida prosiguieron con “There She Goes” -de nuevo me cautivó el desarrollo percutido-. Continuaron con “Get Back” y “Time Will Tell”, enlazadas las dos y perfectas muestras del concepto musical que desarrollan.
Turno para “On The Radio”, canción cuyo video puede verse ahora mismo en canales conocidos de música, y “Purple Neon Nights”, de nuevo sonando sin parada entre la anterior y esta. Siguieron con “I Do What I Do”, “Thanks”, “Daddy + Shake” y “Walking on the River”.
Se bajaron del escenario simulando la despedida pero a los pocos segundos volvieron a subir para ofrecernos los dos últimos temas de la noche: “Do Your Thing” y “Come Running”.
Despliegue de piezas que abordan un Rock claro, al estilo de siempre pero adornado con diferentes toques que lo personalizan y desvían hacia matices especiales que logran diferenciar su propuesta del resto: desde ritmos de guitarra bien centrados dentro del Rythm & Blues hasta pequeños restos del sonido Grunge en ciertas distorsiones que “ensucian” mágicamente canciones que difuminan el claro enfoque inicial del Rock, convirtiéndose en música personalizada y única.
Además hay espacio para toques de Noise Rock, Ambient e, incluso, Stoner. Un amalgama de sonidos tan dispares como perfectamente integrados en la totalidad de las composiciones que enganchan y conducen al oyente hasta un paisaje musical interesante donde las etiquetas son difíciles de elegir.
Tal vez estamos siendo partícipes del nacimiento de un nuevo sonido al que me arriesgo a bautizar como “Black Rock” por la oscuridad y profundidad en muchas de sus piezas así como el juego maestro con la intensidad, manifestado todo ello por igual en las partes largas instrumentales.
¿Y qué decir de los coros? Que no podrían haber estado mejor desarrollados, desde luego. Una de las pruebas de fuego para los grupos es poner toda la carne en el asador en cada concierto. Si cuentan con numerosos “adornos” musicales en cada tema deben defenderlos bien en directo y es ahí donde se comprueba la supremacía de los grupos que están bien considerados por su valía en conjunto (los que suenan genial en las grabaciones y en directos) frente a los que prometen mucho y se quedan por el camino del fracaso porque en directo no son capaces de dar la talla con sus propias grabaciones.
Queda claro que la interactuación con los presentes se llevó un diez y la entrega sobre el escenario en cada uno de sus 19 temas del setlist igual: máxima puntuación para una banda que lleva creciendo desde hace cinco años a nivel musical, que sigue sumando puntos positivos en todos los aspectos vinculados al directo y que continúa cosechando buenos resultados porque desprenden compromiso sincero con el público y con su propuesta.
Crónica: Vanessa Balón |























































