| Crónica // ICED EARTH + WHITE WIZZARD + FURY UK - Marco Aldany (Madrid) - 11 de noviembre de 2011 |
|
La mítica sala Heineken (renombrada a una no tan mítica Marco Aldany) recibía el pasado 11 de noviembre a los metaleros norteamericanos de ICED EARTH. Pocas presentaciones necesitan los de Tampa (Florida), su trayectoria o su buen hacer sobre las tablas. No obstante, lo que sí debía ser presentado era "Dystopia", su décimo trabajo de estudio, y Stu Block, su nuevo cantante. Con Matt Barlow todavía muy vivo en el imaginario colectivo de sus fans, el vocalista canadiense tenía que darlo todo para contentar a los allí presentes. Pero antes veríamos en el escenario a las dos bandas que les acompañaban esa noche: FURY U.K. y WHITE WIZZARD.
Para mí, la gran sorpresa de la noche fueron los primeros. Los británicos deslumbraron con su actuación, derrochando energía, buen rollo y un saber estar en directo que chocaba con su juventud. Impresionante la técnica y la destreza de sus tres componentes, cada cual en su posición.
Desde Martin McNee, que aporreaba la batería con muchísima fuerza, entregándose por completo como demostraban sus frenéticos movimientos de brazos, hasta los hermanos Appelton, Chris y Luke, que dejaron patente su maestría y virtuosismo con las cuerdas (guitarra y bajo respectivamente), dejando boquiabierto al personal.
Su estilo es un metal clásico, directo, con un fuerte sabor a años '80, a NWOBHM, a Maiden... Prueba de ello son temas como "I See Red", con la que arrancaron tras la intro, el poderoso "Fall From Grace" y "Death By Lightning", una composición épica con la que terminaron su breve actuación (40 minutos aproximadamente, que se hicieron más cortos aún por su calidad).
Lo peor de todo fue la escasa afluencia de público que presenció a este trío de ases que, a este paso, seguro que llegarán muy lejos. Ya pensaba que sería otra noche desértica, de esas que tanto abundan últimamente, pero a poco de empezar WHITE WIZZARD se llenó la sala casi por completo.
En la misma línea de influencias, pero con mucho menos éxito, los californianos hicieron lo posible para calentar el ambiente justo antes de la salida de Schaffer y los suyos. Ese "poco éxito" se debía, entre otros factores, a la intro tan larga, cansina y rimbombante con la que iniciaron su actuación, a lo poco que transmitían sus miembros al respetable (y eso que ellos ya tenían la sala llena, que si la llegan a pillar así los FURY UK...) y a lo repetitivo de sus canciones, al menos las elegidas.
Si los de Manchester habían hecho gala de sus influencias maidenianas, los chicos de WHITE WIZZARD parecían sacados directamente de un álbum tributo de la Doncella de Hierro. Y si no había suficiente con el sonido que destilaban, su atuendo (en el que se incluían varias camisetas de los Irons) y las poses "Dickinson style" de su vocalista lo hacían evidente para todos.
Vocalista, eso sí, que demostró ser capaz de clavar al frontman de la mítica formación inglesa incluso en los tonos más altos. Una lástima que en su setlist no metieran algo más de variedad, ya que cortes como "40 Deuces", "Iron Goddess of Vengeance" o "High Speed GTO" serían difícilmente diferenciables sin tener a la vista la lista.
Por fin, pasadas las 21:15, la archiconocida canción de Savatage, "Hall of the Mountain King", daba paso a los esperadísimo anfitriones de la noche. Entre el público se sentían las ganas de ver a ICED EARTH en directo, sus fans vibraban y la respuesta y la entrega fueron unánimes cuando empezaron a sonar los primeros compases de "Dystopia".
La primera en la frente. Durante este primer tema se dieron los desafortunados elementos que marcarían la tónica general de su noche en la capital: un sonido de juzgado de guardia, y una cantidad de humo fuera de lo normal. Esto último, unido a lo oscuras que eran las luces de colores, fueron la pesadilla de los fotógrafos que trataban de llevar a cabo su trabajo de la mejor manera posible.
Esperaba que alguien se diese cuenta y lo arreglase todo para la siguiente. Craso error. "Angels Holocaust" sonaba como dentro de una lavadora. Grave, retumbando por todas partes y sin dejar que los instrumentos ocupasen su lugar en la pieza. Con lo que me gustan a mí las guitarras dobladas... y lo homogéneo que sonaba todo.
Al menos sirvió para que Block demostrase la gran cantidad de registros que tiene su voz. Una voz potente, con mucho gancho, que es capaz de hacer suya cualquier composición. Cabe destacar los excesivos efectos digitales que le aplicaban para prolongar y dar textura a los finales, del todo innecesarios, y desde luego poco apropiados si lo que quieres es hacer conectar a la gente con un cantante recién llegado.
Algo que hicieron "casi bien" fue dejar a Stu interactuar con el público constantemente. Se le veía enormemente agradecido y feliz con la banda, aunque su acento americano hiciera costoso simpatizar con sus palabras. Pero no es por eso por lo que digo que lo hicieron "casi bien", sino porque, aunque fue inteligente dar protagonismo a su nueva voz, tanto Jon Schaffer como Troy Steele y Freddie Vidales pasaron a un segundo plano, o incluso un tercero.
De esta manera, con una banda casi de cera y unas luces que seguían martirizándonos a todos de una manera u otra, fueron pasando temas de su discografía, intercalados a la perfección entre clásicos, como "Slave to the Dark" (1996) o "When The Night Falls" (1991) y nuevos, como "V" o "Dark City". Otra de las rescatadas de su "The Dark Saga" fue "The Last Laugh", tema en el que pudimos ver algo más de movimiento en los chicos de ICED EARTH y unos solos excepcionales. Lástima que estuviera tan cerca el bis...
Pero todavía dio tiempo a disfrutar de "Declaration Day", la única composición de su etapa junto a Ripper Owens, donde Block lo volvió a clavar. Ya después del descanso, sonaron el kilométrico "Dante's Inferno" (el cual ha sido regrabado hace poco por el nuevo vocalista) y, como todos esperábamos, "Iced Earth". Esta última, indispensable en los directos de la banda, volvió totalmente locos a los presentes, dejándonos con buen sabor de boca tras las eventualidades anteriores.
Horita y media muy justa que acababa justo cuando más estábamos disfrutando. Quizá, siendo el show tan breve, deberían haberse moderado con los temas más largos, en beneficio de un mayor número de himnos para sus seguidores. Ojalá terminen de retocar ciertos aspectos de la puesta en escena, porque con muy poco podrían hacer que sus conciertos mejorasen mucho. Y no me refiero a los fallos técnicos, sino a las cosas premeditadas, como las ya mencionadas distorsiones de voz, el humo y los efectos de luz (muy chula, eso sí, la pantalla que proyectaba por detrás las portadas de sus discos con cada canción). Al fin y al cabo no son más que detalles que limar, para una "nueva formación" que necesita rodaje. Se despidieron diciendo que volverían. Si lo hacen, allí estará un servidor.
Crónica: Capersoli
|






















































